A medida que aumenta el volumen de cirugías a nivel mundial, cobra mayor relevancia la gestión del bienestar psicológico de los pacientes. Los trastornos de salud mental, en particular la depresión y la ansiedad, son cada vez más frecuentes y tienen implicaciones significativas para los resultados perioperatorios. Según una revisión de 2024 de Rolfzen et al., la integración de la atención de salud mental en los flujos de trabajo quirúrgicos puede conducir a un mejor manejo del dolor, una recuperación más rápida y una reducción de la mortalidad.
La carga silenciosa de las enfermedades mentales en la cirugía
Las enfermedades mentales contribuyen significativamente a la discapacidad global. En Estados Unidos, la prevalencia del trastorno depresivo mayor y del trastorno de ansiedad generalizada en adultos de 18 a 65 años es del 15.5 % y del 10 %, respectivamente. Sin embargo, la carga es aún mayor entre los pacientes quirúrgicos debido a los factores estresantes relacionados con la cirugía, como el dolor, la hospitalización y la incertidumbre.
Implicaciones clave de la enfermedad mental perioperatoria no tratada:
- Mayor dolor posoperatorio
- Tasas más altas de reingreso hospitalario
- Riesgo elevado de delirio posoperatorio
- Calidad de vida reducida y recuperación prolongada
- Aumento de la mortalidad postoperatoria a los 30 días
A pesar de estos riesgos, sólo el 47.2% de los pacientes con una enfermedad mental diagnosticada reciben algún tratamiento.
Consideraciones preoperatorias: detección y evaluación de riesgos
Herramientas de evaluación de la salud mental para pacientes quirúrgicos:
- PHQ-9 / PHQ-2:Evaluaciones rápidas de la gravedad de la depresión
- GAD-7 / GAD-2:Ampliamente utilizado para la detección de ansiedad.
- Escala de ansiedad e información preoperatoria de Ámsterdam:Adaptado a pacientes quirúrgicos
- Pruebas adaptativas computarizadas: Herramientas impulsadas por IA para una evaluación personalizada
Innovación digitalLas herramientas computarizadas adaptativas permiten una detección rápida (3 a 5 minutos) y pueden integrarse en registros médicos electrónicos para impulsar una intervención temprana.
Intervenciones no farmacológicas
Terapias conductuales Son esenciales para el manejo del estrés psicológico preoperatorio y posoperatorio. Entre ellos se incluyen:
- Terapia cognitivo conductual (TCC):Cuatro sesiones cortas pueden reducir significativamente los síntomas depresivos y de ansiedad en pacientes de cirugía cardíaca.
- Psicoterapia grupal:Ocho sesiones semanales redujeron la depresión y la ansiedad en más del 60% en pacientes con cáncer de pulmón.
- Medicina musical:Escuchar música pasiva reduce la ansiedad y mejora la satisfacción en diversas poblaciones quirúrgicas.
- Atención plena e imágenes guiadas:Mejorar el afrontamiento y la percepción del dolor.
- Realidad virtual:Eficaz para reducir la ansiedad mediante la distracción y la educación.
- Apoyo social:La falta de vínculos sociales fuertes duplica el riesgo de depresión perioperatoria.

Consideraciones farmacológicas
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Continuar con los antidepresivos existentes
- Recomendado a menos que esté contraindicado (por ejemplo, estado NPO).
- La interrupción repentina del consumo puede provocar síntomas de abstinencia o recaída.
- Coordinar con los equipos de psiquiatría y farmacia.
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Riesgos potenciales
- Síndrome serotoninérgico: Precaución con la combinación de fármacos serotoninérgicos y anestésicos.
- Mayor riesgo de sangrado:Especialmente con ISRS durante cirugías mayores como la mastectomía.
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Agentes de acción rápida
- Ketamina (IV):Antidepresivo de inicio rápido, eficaz en casos resistentes al tratamiento.
- Esketamina (nasal)Aprobado por la FDA para la depresión resistente al tratamiento.
- Óxido nitroso:Propiedades antidepresivas prometedoras con menos efectos secundarios que la ketamina.
Nota: :Estos agentes aún no son tratamientos perioperatorios estándar y requieren más investigación.
Manejo de la salud mental perioperatoria
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Fase preoperatoria
- Utilice herramientas de detección breves (por ejemplo, PHQ-2, GAD-2)
- Educar a los pacientes sobre qué esperar durante la recuperación.
- Ofrecer terapia cognitivo conductual, musicoterapia o imágenes guiadas.
- Involucre a la familia para el apoyo emocional
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Fase intraoperatoria
- Continuar con los medicamentos existentes cuando sea posible
- Coordinar la atención con psiquiatría si es compleja
- Evite los anestésicos que aumentan la serotonina si el paciente está tomando ISRS.
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Fase postoperatoria
- Reevaluar el estado mental utilizando herramientas breves
- Brindar apoyo estructurado, posiblemente a través de telesalud.
- Considere la ketamina/óxido nitroso para la depresión grave (entorno de investigación)
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Planificación de alta
- Establecer un seguimiento de salud mental (telemedicina o presencial)
- Proporcionar recursos digitales de salud mental (aplicaciones, terapia cognitivo conductual virtual)
- Fomentar el compromiso social sostenido
Conclusión
La depresión y la ansiedad no son problemas secundarios. Son fundamentales para el éxito quirúrgico. Reconocer y abordar estas afecciones mediante un enfoque multidisciplinario basado en la evidencia ya no es opcional; es esencial. A medida que transformamos la atención quirúrgica para el siglo XXI, la integración de la salud mental podría convertirse en la innovación más impactante en la medicina perioperatoria.
Referencia: Rolfzen ML et al. Manejo de la depresión y la ansiedad en medicina perioperatoria. Anestesiología. 2024, 141: 765, 778.
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