El control eficaz del dolor postoperatorio es un componente crítico de la atención perioperatoria en niños sometidos a cirugía cardíaca. Muchos procedimientos cardíacos pediátricos requieren una esternotomía media, un abordaje quirúrgico que puede producir dolor nociceptivo y neuropático significativo debido a la disección de tejidos, la retracción costal, la división esternal y la colocación de drenajes torácicos. Una analgesia inadecuada en este contexto no solo resulta incómoda para el paciente, sino que también puede contribuir a la inestabilidad fisiológica y a una recuperación prolongada. El dolor mal controlado tras la cirugía cardíaca pediátrica se ha asociado con una mayor activación simpática, hipertensión sistémica, hipertensión pulmonar, arritmias y disincronía ventilatoria. Estas complicaciones pueden prolongar la ventilación mecánica y aumentar la estancia en la unidad de cuidados intensivos (UCI). Además, el dolor persistente tras la esternotomía y las experiencias negativas en la UCI pueden provocar síndromes de dolor crónico o respuestas de estrés psicológico a largo plazo en los niños. Históricamente, la analgesia postoperatoria para la cirugía cardíaca pediátrica dependía en gran medida de los opioides sistémicos. Si bien los opioides siguen siendo analgésicos eficaces, se asocian con efectos adversos bien conocidos dependientes de la dosis. La depresión respiratoria, las náuseas, los vómitos, el íleo y la extubación tardía pueden complicar la recuperación posoperatoria. La exposición prolongada a opioides también puede provocar tolerancia, dependencia o síntomas de abstinencia en pacientes pediátricos que reciben infusiones continuas durante varios días. En la última década, la mayor disponibilidad de anestesia regional guiada por ultrasonido ha transformado las estrategias de manejo del dolor perioperatorio. Los bloqueos de planos fasciales, en particular, han cobrado relevancia porque proporcionan analgesia dirigida manteniendo un perfil de seguridad favorable en pacientes anticoagulados sometidos a derivación cardiopulmonar. Estas técnicas evitan los espacios neuroaxial y paravertebral, reduciendo el riesgo de formación de hematomas catastróficos. Este creciente interés ha llevado a los clínicos a explorar el uso de bloqueos de planos fasciales como parte de protocolos de analgesia multimodal para cirugía cardíaca pediátrica. Estudios recientes sugieren que estos bloqueos pueden reducir significativamente los requerimientos de opioides, mejorar la recuperación posoperatoria y apoyar vías de recuperación mejorada. El desafío del dolor postesternotomía en niños La esternotomía media implica una extensa […]