Manejo del Dolor
Bloqueos guiados por ultrasonido para el dolor pélvico
El dolor pélvico crónico (DPC) se define como un dolor no cíclico de al menos 6 meses de duración, lo suficientemente intenso como para causar discapacidad o requerir atención médica, y que se presenta en localizaciones como la pelvis, la pared abdominal anterior a la altura o por debajo del ombligo, la zona lumbar o los glúteos. La fisiopatología del DPC es compleja. El origen del dolor puede incluir las vísceras (urológicas, ginecológicas y anorrectales) y el sistema neuromuscular (p. ej., neuralgia del pudendo, síndrome piriforme). Además, la presentación clínica suele estar influenciada por factores psicológicos. Por lo tanto, se recomienda un enfoque multidisciplinario para su manejo. Como parte de este plan de manejo, el bloqueo nervioso y la inyección en los músculos de la pelvis desempeñan funciones tanto diagnósticas como terapéuticas. Los métodos de bloqueo nervioso utilizados en el pasado se basaban en referencias anatómicas (a ciegas) o en técnicas guiadas por equipos. Estas últimas son métodos indirectos que proporcionan marcadores indirectos (como referencias óseas para el nervio en la fluoroscopia) o cambios electrofisiológicos (como la estimulación nerviosa o la electromiografía). Ambos métodos presentan limitaciones intrínsecas para localizar con precisión una estructura de tejido blando. En ambos casos, el nervio o músculo de interés no se visualiza de forma fiable. La aparición de la ecografía guiada para facilitar la colocación de la aguja y la inyección ha proporcionado al especialista en dolor numerosas ventajas sobre las modalidades anteriores. Entre las ventajas de la ecografía se incluyen una mejor visualización del nervio y las estructuras vasculares, óseas, musculares y viscerales circundantes, una administración más precisa del medicamento en las proximidades del nervio de interés y una guía en tiempo real para el avance de la aguja, lo que mejora la precisión y reduce el daño inadvertido a las estructuras neurovasculares circundantes, además de permitir una mejor identificación de la inyección intravascular e intraneuronal. Asimismo, la relativa facilidad de acceso a la ecografía, su portabilidad y la ausencia de exposición a la radiación la convierten en una modalidad de imagen atractiva para el médico intervencionista especializado en el tratamiento del dolor. Este capítulo se centra en la anatomía, la sonoanatomía y las técnicas asistidas por ultrasonido para la colocación de agujas en tres procedimientos asociados con el dolor pélvico crónico: (1) bloqueo de los nervios ilioinguinal, iliohipogástrico y genitofemoral, (2) inyección en el músculo piriforme y (3) bloqueo del nervio pudendo.